VENTURA PÉREZ MARIÑO anuncia su renuncia como miembro del Ayuntamiento de Vigo. El juez en excedencia dice que «se va con lo puesto», como no podía ser menos, ni pensábamos otra cosa de él. Pero dentro de esa herencia se encuentra el desencanto por no haber podido mantener la alcaldía dentro de la coalición PSOE-BNG que lo nombró. Y es que mantener una coalición con una fuerza antisistema como el Bloque es tarea o trabajo frente al que se habría arredrado el propio Hércules. Dice que se retira al ámbito de su profesión y que no piensa recalar, por tanto, en la nueva Xunta de Touriño y Quintana, que iría a repetir a mayor escala la aventura luego fracasada en Vigo. Pero más allá de las peculiaridades de una ciudad de aluvión, hasta ahora ingobernable, y con un poder excesivo de las asociaciones vecinales que se comportan como Mr. Witt en el cantón, interfiriendo en las actuaciones institucionales, la peripecia municipal de Ventura puede resultar paradigmática de lo que le espera a la gente de buena voluntad del PSOE de su xuntanza con los nacionalistas. Para evitar un final anticipado, probablemente se irá a un sistema de dos Xuntas diferenciadas y disjuntas, una gobernada por los socialistas y la otra por los nacionalistas. Así, el reparto de consellerías iría asociado al de políticas según los respectivos programas o intenciones iniciales. Y así, a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. Pero confiemos, no obstante y en beneficio de todos, que el resultado final para el respetable público, en los tiempos de vacas flacas que se avecinan, no sea también algo de agradecer en un político honrado como Ventura, pero no tanto como programa de progreso económico y social, de «quedarnos con lo puesto».