EN 1968, con Fraga de ministro de Información, un artículo de Calvo Serer sobre retirarse a tiempo , invitación dirigida a De Gaulle, fue entendido por los poncios togados como insinuación para que Franco se fuera de una puñetera vez y fue calificado como «delito grave contra la seguridad del Estado». Entonces la oposición no tenía otro activo que la paciencia y hubo siete años de propina hasta que la Biología nos liberó del Centinela de Occidente. En junio del 2005 la historieta se ha repetido, esplendorosa en cómo se tropieza cuantas veces haga falta en la misma piedra, a gusto y jaleado por la parroquia con más devoción que criterio. No hay delito ni peligra seguridad alguna, pero la oposición crónica ha dejado de serlo y es ya alternativa en el machito y parece que para rato. No hubo delito, pero sí terquedad grave en perjuicio de ciudadanos que con candidatura más sensata hubieran podido reflejar en votos su mayoría social y, por tanto, su derecho a ser mayoría parlamentaria con el correspondiente programa de gobierno. Que la derrota haya sido por margen escaso no oculta que ha sido derrota y pone más de manifiesto que lanzar los relevos a tiempo es el mejor servicio que un político puede hacer y su partido debe exigirle. Pero en el partido del ¡Sí, señor, mande usted! eso fue imposible y el primer punto de la penitencia y del propósito de la enmienda que necesitan es precisamente el de eliminar personalismos y fulanismos, taifas y cacicatos¿ por muy aparentes que todavía parezcan y pretendan ignorar que la renovación generacional acabará con ellos en un periquete. En fin, la derrota también tiene algo de honrosa por el tiempo que tardó en llegar y si nos acordamos de aquellos delirios de que Fraga les iba a durar seis meses a los que hoy son los perdedores más claros, con casi cuarenta mil votos menos y pérdida de cuatro escaños, tras haberse creído león dormido y despertado para ser alternativa de gobierno. Esto, en momentos en que el cambio se insinúa necesario e inevitable, se llama poca, poquita, capacidad de convocatoria. Y la poca convocatoria debe acompañarse con hablar bajito y con pocas pompas mayúsculas y esdrújulas. ¿A que se me entiende todo?