En el Obradoiro

OPINIÓN

EMPIEZAN con prudencia, que es lo mínimo que puede pedírseles ante la oportunidad histórica a la que se enfrentan. Y eligieron bien el lugar para ese primer encuentro formal en el que posaron para los fotógrafos y poco más. Ahora hay que exigirles que sean fieles al simbolismo de la plaza en que ayer se saludaron, lugar de encuentro de gentes que partieron desde puntos muy dispares, pero supieron con claridad adónde se dirigían, desplegaron todo su esfuerzo para recorrer un camino pleno de dificultades y fueron capaces de hacerlo en un marco de colaboración y sudores compartidos con la vista puesta en la meta. Y no olvidaron que el objetivo no es el halagador pero oscilante botafumeiro, sino el llevar a la meta a quienes han confiado en ellos.