Reñido resultado

OPINIÓN

LAS ENCUESTAS no han acertado -Galicia no es tan predecible como algunos desean- y el PP todavía se disputa la mayoría absoluta con el PSdeG-PSOE y el BNG en las elecciones autonómicas de ayer. Es un resultado inesperado, pero posible, ratificado por las urnas. ¿Todo queda pendiente del voto emigrante? Las espadas siguen en alto. La pasada semana, Manuel Fraga, preguntado si sería el jefe de la oposición, aseguraba: «Doy tan por supuesto que vamos a ganar que todavía no me lo he planteado». El veterano político ha evitado claramente la debacle que le auguraban las encuestas, y aún podría salirse con la suya por muy escaso margen. Sería su quinta mayoría absoluta Las fuerzas que propugnan el cambio también vislumbran la victoria. Y, en cualquier caso, han confirmado la existencia de una creciente «pulsión de cambio» en la sociedad gallega, en la línea que ha argumentado el secretario de Organización del PSOE, José Blanco. En este sentido, las encuestas no han fallado del todo, aunque no hayan acertado a definir una batalla tan reñida. Galicia, después de tres lustros con Fraga al frente, todavía se encuentra en la mitad de la escalera, sin desear más de lo mismo (PP) ni fiarse suficientemente de las promesas de socialistas y nacionalistas. Emilio Pérez Touriño, el candidato socialista, lo repitió con insistencia: «En Galicia queremos estar na máquina do tren e deixar o furgón de cola». Ése es su compromiso, no del todo desarrollado en los contenidos. Por su parte, el candidato nacionalista, Anxo Quintana, ha hecho un discurso integrador («neste país non sobra ninguén») y puso el énfasis en la consecución de un estatuto nuevo, que «será o maior proxecto común de benestar e igualdade da historia de Galiza». El entendimiento entre ambas fuerzas, si ganan finalmente, deberá asumir sus diferencias para evitar discordias y malos pasos. La subida del PSdeG-PSOE no por esperada es menos relevante en este punto. Pero nada de todo esto vale en tanto no sepamos lo principal: quién estará en la Xunta. Y no lo sabemos todavía. De momento, toca esperar. ¡Ay, emigrantes del alma! A vosotros parece corresponderos la respuesta. Y a todos juntos, la incertidumbre.