Amaños

La Voz

OPINIÓN

LOS AMAÑOS no sólo florecen en Bruselas, sino también en Bahamas. Los políticos europeos deciden cambiar a su antojo las reglas del juego para aprobar la Constitución cuando los ciudadanos les dan la espalda, y no pasa nada. Ni siquiera se sonrojan. La investigación del accidente del Prestige realizada por Bahamas está amañada, según el Gobierno español, para encubrir a la clasificadora del petrolero. Pero no pasará nada. Con suerte, se conseguirá que la denuncia se tenga en cuenta y que la investigación se congele como la Constitución. Pero habrá otro petrolero, otra clasificadora, otra investigación y la historia se repetirá. Porque son las redes de intereses las que cortan el bacalao en el transporte marítimo. Para impedirlo, haría falta otra Europa y no la que hay.