Programación en contra

GERARDO G. MARTÍN

OPINIÓN

LA POLÍTICA es lo más parecido a la televisión. Nos entretiene y aburre a partes iguales. De cuando en vez llega a adormecernos. Nos enternece cuando presenta equipos entusiastas sin posibilidades y nos carga un tanto cuando la protagonizan los que son o se consideran primeros indiscutibles. Todos dicen que la hacen a nuestro servicio, pero descubrimos al poco que casi siempre es más bien al servicio de ellos. En familia, cada miembro prefiere una variante... aunque suele haber coincidencia en divertirnos con los monos animados. Una y otra proyectan un mundo maravilloso que resulta asequible a muy pocos. Suele ocurrir también que incluso en la política lo que interesa más a la mayoría es el equivalente a la telebasura... aunque en las encuestas contestamos que nos gustan sobre todo los documentales sesudos. Ahora, en la política gallega ha aparecido la variante de la contraprogamación. Basta que Anxo Quintana haya hecho una campaña agresiva, incansable, y que a Pérez Touriño le hayan modernizado las hechuras y hasta la vestimenta, para que Fraga preparara, ante la aceleración y el rejuvenecimiento de los adversarios, su contraprogramación. Después de atravesar la barrera de las doce de la noche en un mítin, y además despierto, hito histórico registrado naturalmente en su pueblo natal, se ha levantado con todas las ínfulas necesarias. No sólo ha dicho que piensa completar la próxima legislatura, sino que ha añadido que es menos probable que se presente en el 2009. No es imposible, sólo menos probable, como si despachara billete para la eterna espera del recambio a los líderes del BNG y del PSdG-PSOE. Como un sonoro ¡ni siquiera la próxima vez! Al final, en lo que más se parece la política a la televisión es que la urna también es una caja tonta. Tú votas a A y cuando la abres te sorprendes porque la mayoría ha votado a B. Que según están las cosas es algo que le puede pasar más o menos igual a Fraga o al tándem de contendientes, Touriño y Quintana.