La memoria de Suárez


ADOLFO Suárez Illana acudió la pasada semana a un programa de televisión para explicar el verdadero estado de su padre, aquejado de una demencia senil degenerativa según su propia explicación; y pasado mañana, el programa Protagonistas , que dirige Luis del Olmo en Punto Radio, rinde homenaje al presidente de la modélica transición española de la dictadura a la democracia. Ha perdido Suárez la memoria como una mueca del destino, después de la tremenda injusticia histórica que con él ha cometido este país, sometiéndolo al olvido que en ocasiones ha llegado a ser tan miserable como cuando Alfonso Guerra le calificó de tahúr del Mississippi o le montó a la grupa del caballo de Pavía; todo ello antes, desde luego, de que el propio Adolfo Suárez, Santiago Carrillo y el teniente general Gutiérrez Mellado mantuvieran la dignidad del Congreso de los Diputados permaneciendo en sus escaños mientras los demás -incluido Alfonso Guerra- obedecían la orden del golpista Tejero de «todos al suelo...» y metían la cabeza debajo del escaño.Sumido, como escribía líneas arriba, en las tinieblas de la demencia senil, a la que probablemente quedó abocado ante tanto dolor acumulado con las muertes de su esposa, Amparo, y de su hija, Mariam, ambas víctimas del cáncer, ambas testimonios del heroico combate ante la enfermedad, muchos sentimos necesidad de rendirle homenaje, que en mi caso he querido titular paradójicamente con la palabra memoria. Porque este país le debe a Suárez, como poco, el rescate de su memoria. Y hay que decir a las nuevas generaciones que, con el Rey como motor del cambio, un colosal Adolfo Suárez hizo posible el harakiri de las Cortes franquistas y el referéndum de la reforma política; y la legalización del Partido Comunista en medio del «ruido de sables»; y la Constitución de la concordia; y los pactos de La Moncloa; y la recuperación de los derechos históricos de Euskadi y Cataluña; y la democracia en los ayuntamientos, y el centro político, que finalmente se disputaron la derecha y la izquierda, para desde ahí gobernar este país en la moderación que se lleva en nuestro entorno. Suárez vive en las tinieblas de la demencial senil. Pero su colosal contribución a las libertades de este país no puede quedar también en las tinieblas. Ahora, menos que nunca.

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