Ya tenemos paz

| JUAN JOSÉ R. CALAZA |

OPINIÓN

EL ALTO Comisionado de apoyo a la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Gregorio Peces-Barba, no acudirá hoy a la manifestación organizada por este colectivo contra una eventual negociación del Gobierno con ETA. Cualquier observador objetivo se preguntará si el Alto Comisionado cumple escrupulosamente con su papel o si, por el contrario, actúa de parte, a instancia del Gobierno. Cada día que transcurre resulta más evidente que el plácet solicitado a las Cortes por el Gobierno, para negociar con ETA, tenía como finalidad desprestigiar políticamente al PP ante la opinión pública, haciéndolo pasar por el partido apestado de la democracia y endosándole de paso la responsabilidad de la ruptura del Pacto Antiterrorista. Cuando lo cierto es que los partidos que han apoyado al PSOE -PSC, ERC, CiU, PNV- son notorios enemigos de España. Respecto a la manifestación de hoy sucede algo parecido. La apoyamos quienes tenemos una idea de comunidad que, simplificando, corresponde al concepto de nación vigente en los países europeos de nuestro entorno al tiempo que se oponen a la misma quienes, Peces-Barba entre ellos, están incapacitados para asumir el legado de nuestros antepasados. Y prefieren practicar una política gestual de buenismo encanallado, haciendo constantes concesiones a nuestros enemigos, para ir tirando, incluso a riesgo de dejar para el futuro bombas disgregadoras de difícil desactivación. No entiendo muy bien por qué la manifestación que hoy recorrerá Madrid a partir de las 16 horas podría ser un impedimento para conseguir la paz toda vez que ya vivimos en paz. Así lo refrendan los millones de extranjeros que anualmente visitan este país (además, compran el 25% de las viviendas nuevas), que goza de una de las más elevadas calidades de vida del mundo, empezando por Galicia. La manifestación en cuestión lo único que pretende, implícitamente, es decirle al Gobierno que si se alcanza la paz sea de forma digna. Porque la vida es muy importante pero sólo, al menos para algunos de nosotros, si se vive dignamente. Nadie le va decir al Gobierno que no negocie sino que espere primero a rendición de ETA. Después, ya veremos. Pero, en cualquier caso, para excarcelar a un asesino antes de que cumpla la pena tendrá que pedir perdón de rodillas ante la tumba de las víctimas o cualquier otro acto de arrepentimiento simbólico de parecido calado. Porque aquí la guerra civil ya ha empezado y la vamos a ganar. Asesinos.