El significado de las palabras

Mª ANTONIA IGLESIAS

OPINIÓN

ES BIEN CIERTO que en torno a la presunta (me consta que cada vez más presunta) negociación con ETA se ha provocado demasiado ruido, un ruido realmente insoportable, indeseable. Un ruido que ha convertido el debate sobre tan delicado asunto en una desaforada bronca, carente del más elemental sentido de la prudencia, donde cada quien se siente más que predipuesto y autorizado para elevar el nivel del despropósito. Todo tipo de chismorreos sin fundamento se convierten en informaciones procedentes de «fuentes de la máxima solvencia». Así, ya podemos saber cuándo, cómo y dónde ha comenzado la negociación entre el Gobierno y la organización terrorista, los términos de la negociación y, por supuesto, el precio político que Zapatero ya ha comenzado a pagar¿ Porque, por si alguien no se había enterado, resulta que el presidente se ha líado la manta a la cabeza y ha decidido, encoméndadose sin duda al diablo, no sólo liquidar el pacto antiterrorista sino poner en almoneda la estructura de la seguridad del Estado, la investigación policial y tantos años de trabajo tenaz y sacrificado como el que han llevado a cabo todos los gobiernos de la democracia. Aseguran las vecindonas de este patio de arrabal que todo está pactado, incluida la anexión de Navarra, según ha afirmado, sin que se le mueva un músculo, el presidente de aquella comunidad, señor Sanz, en reciente y estupefacientes declaraciones radiofónicas. Por lo demás, parece que la anexión del país vasco-francés es cosa de ponerse de acuerdo en la letra pequeña. Así que no hay por que escandalizarse porque el señor Barrena, que se llama Pernando , con p, a ver si iba a caer en la vulgaridad española de llamarse Fernando, pues le advierta muy serio al Gobierno que eso de seguir con las detenciones de etarras es otra vulgaridad española y que desconoce el significado de la palabra tregua. En este estúpido juego de los despropósitos todo vale, incluso la insoportable verborrea batasuna. Todo vale, todo se digiere, todo se consume, incluso algo que yo pensaba intangible y contundente como debiera ser el significado de las palabras. Pero resulta que es precisamente el significado de las palabras el que está siendo objeto de una voladura incontrolada, de modo que solo a través de la aplicación de la hermenéutica contradictoria se puede comprender algo. Por ejemplo: a la rendición de ETA el Gobierno le llama desistimiento y ETA tregua, y al final de la violencia, algo que todos los gobiernos han buscado durante treinta años,el PP le llama traición a los muertos. La verdad es que si Zapatero logra que todos podamos ver el final del túnel no será porque no se ponen todos los medios para evitarlo. Por eso hoy, que no me siento precisamente optimista después de mi último viaje a Euskadi, donde he percibido mucho ruido y la verdad que pocas nueces, quiero pedir algo a los responsables de todo este delirante espectáculo: que si nos van a quitar la esperanza, nos dejen conservar, al menos, el significado de las palabras.