EL PASADO viernes 20 de mayo, el Consejo de Ministros dio luz verde a cuatro nuevos programas que, en el marco de la nueva política de Defensa que está llevando a cabo el Gobierno de España, constatan, una vez más, la apuesta del Ejecutivo por llevar a cabo un proceso de modernización de las Fuerzas Armadas españolas sin precedentes. Entre estos nuevos programas -cuatro Buques de Acción Marítima, 45 helicópteros NH-90 y una serie de misiles de corto alcance-, el Gobierno ha incluido la adquisición de una nueva fragata F-100 que será construida en los astilleros de Ferrol (A Coruña) y que garantizará 500 puestos de trabajo a Navantia durante un periodo de seis años, junto a una inversión de 700 millones de euros. No es la primera vez, ni será la última, que el sector industrial de Defensa de Galicia recibe el apoyo del Gobierno, concretamente, en este caso, del Ministerio de Defensa. Y si la región gallega cuenta con este respaldo, es porque nos hallamos ante un sector estratégico; de gran importancia en materia de Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i), y que genera una significativa carga de trabajo de elevada cualificación. Navantia de Ferrol es uno de los puntales del sector naval de nuestro país. Además, estamos plenamente convencidos de que los astilleros españoles deben convertirse en un auténtico referente en Europa y, por qué no, en el resto el mundo. Ése es el compromiso de este Gobierno y, por eso, el Ministerio de Defensa se está volcando en la parte de gestión que le corresponde por que Navantia marche a toda vela. Apoyamos al sector industrial de Defensa plenamente convencidos de que es sinónimo de progreso y desarrollo económico y tecnológico para el país, especialmente, para aquellas zonas que cuentan con una sólida tradición en este ámbito. Y en este sentido, Galicia puede adjudicarse el orgullo de ser una región estrechamente vinculada a las Fuerzas Armadas y, en especial, a la Armada. En la actualidad, el Departamento de Defensa tiene contratos con Navantia para el desarrollo de importantes programas de equipamiento de la Marina española, como las fragatas F-100, el Buque de Proyección Estratégica -ambos fabricados en Ferrol-, los submarinos S-80, el Buque de Aprovisionamiento de Combate, las lanchas de desembarco o el mantenimiento de varios buques y submarinos. Asimismo, se está desarrollando una intensa labor de apoyo a las expectativas comerciales de Navantia en los mercados exteriores. Los protocolos firmados el pasado mes de marzo por los gobiernos de Venezuela y España, mediante los cuales aquel país se compromete a la adquisición de material a nuestros astilleros para asegurar carga de trabajo para 600 trabajadores, dejan constancia firme del respaldo institucional que nos hemos propuesto. En definitiva, el Ministerio de Defensa está apoyando al sector industrial a través de programas de equipamiento de las Fuerzas Armadas y de programas de desarrollo tecnológico. Pero hay más. Hay otra serie de actividades de este departamento con las que queremos colaborar al acceso de la industria española a los mercados exteriores y a las tecnologías más avanzadas. Lo hacemos dando apoyo institucional a la actividad comercial o impulsando la participación en nuevos programas multinacionales, que permiten a las empresas españolas dar a conocer sus capacidades a posibles socios extranjeros. Lo hacemos, asimismo, consolidando una política de cooperación industrial que se aplica en todos los programas importantes y que pretendemos mantener en el futuro. Estamos seguros de que, respaldando este sector, apoyamos el empleo que genera en numerosas zonas de nuestro país, como demuestran esos 500 empleos que garantiza la construcción de la nueva F-100 en los astilleros de Ferrol. El sector industrial de Defensa está integrado por empresas con una importante base tecnológica; por empresas que actúan como punta de lanza en proyectos de I+D+i, los cuales, aunque inicialmente tiene aplicación militar, a posteriori se implantan en usos civiles de gran importancia para el progreso industrial de España. Somos plenamente conscientes de que, para conseguir una política exterior potente, es imprescindible una política de defensa sólida, porque cualquier país que desee pesar algo en el mundo sabe que prescindir de ella significa anularse sin remedio. Desde el Gobierno, desde el Ministerio de Defensa, trabajamos por hacer de España un país cada vez más determinante en la política europea, en la política mundial, y las empresas del sector de Defensa en Galicia son decisivas para lograr nuestro objetivo.