De muebles

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

SOMOS cazadores de muebles. En eso nos hemos convertido: En cazadores de muebles. Lo que nos pone es cazar muebles en Alcorcón. Hace un día glorioso. El sol brilla y el cielo parece más alto, como una cúpula enorme, azul, en lo más alto. Dos aviones se cruzan y pintan una aspa de humo en la cúpula azul del cielo. La aspa también puede ser una cruz, algo torcida. ¿Es el cielo el lecho de Dios? Pero no, el día da igual. La naturaleza es una anécdota que tratamos de tapar con hormigón y naves industriales. Lo que importa es comprar y comprar, barato y barato. Las clases medias sólo se excitan con la tarjeta. Clase media va a venir de medianía. Prefiero ser clase baja, dignos. Una estantería es lo más alucinante y fíjate en el precio. Da igual que el sol ahí fuera esté dando una lección, que sea una partitura dorada difícil de olvidar. Lo que interesa es saciar el apetito compulsivo de la compra, Europa de mercaderes. Colón se reiría al ver que ahora somos descubridores de ofertas. La gran aventura de nuestra vida es cazar muebles, necesarios e innecesarios. Menos mal que los caballos siempre salen, a la misma hora, a cabalgar por los campos del Paraguarí. Como escribió Roa Bastos. cesar.casal@lavoz.es