EN UN SUGESTIVO acto presidido por el vicepresidente segundo de la Xunta, José Manuel Barreiro, la Asociación eólica de Galicia, EGA, ha presentado su reciente estudio La economía eólica en Galicia . Poco a poco esta actividad, denostada en algunos medios que en el pasado también se opusieron a las autovías o las industrias, se ha hecho comparable en importancia económica para nuestra comunidad con otras de mayor solera y tradición como la producción láctea, la pesca o la construcción naval. Galicia no sólo figura a la cabeza de España en el sector sino que es también una potencia mundial y además con excelentes perspectivas de desarrollo, que de mantenerse la actual proporción de potencia instalada entre Galicia y el resto de España podría alcanzar los 6.500 Mw para el escenario del 2010, de acuerdo con los nuevos datos del plan de Fomento. Es sabido que en la historia de las civilizaciones casi tan importante como el propio desarrollo de las instituciones es el de los convertidores de energía capaces de sustentarlas. Detrás de muchos avances sociales se encuentran mejoras en los convertidores energéticos, de modo que su influencia social y económica resulta enorme. En esta línea de búsqueda de integración social de las innovaciones tecnológicas habló Luis Caamaño, presidente de EGA, propugnando un pacto social gallego que permita mantener los avances de la actividad consolidando sus logros actuales. El conselleiro de Industria, Juan Yuste, expresó su opinión sobre las pautas de evolución del desarrollo del sector: el logro de la gestión integrada, o de la mayor potencia por la intensificación, reposición y mejora de las áreas actuales frente a la ocupación de otras nuevas. Es decir, con los mismos o incluso menos generadores pero más potentes y eficientes. Barreiro desarrolló una visión estratégica de la actividad para transformar las amenazas en nuevas oportunidades para Galicia. Así sea.