TODO en un paquete: Plan Hidrológico, divorcio casi antes de casarse y, por extraño que parezca pegado a lo anterior, matrimonio de homosexuales, con posibilidad de adopción incluida. Son conscientes del dicho: más vale una vez colorado... Y ahora, quedan tres años para recuperar el voto perdido por el centro y para consolidar el ganado por la izquierda radical. La gente ya habrá olvidado para entonces que ni dialogaron ni escucharon, que sólo impusieron contra el parecer del Consejo de Estado y del Poder Judicial, de la Academia, de medio millón de firmas y de todas las religiones -salvo el Islam, que está en contra, pero ya ve hueco para colar la poligamia-. Imposición con amenaza, tan impropia de personas de supuesto buen talante: ojito, no vayan ustedes a objetar. En el imperio del Fundamentalismo Laico no se permiten los remilgos éticos o religiosos. Usted, querido, querida, a obedecer. El totalitario es el otro destino al que aboca el relativismo. Los caminos del mal terminan siempre en totalitarismo: racial, de clase, liberal. Su truco es sencillo: aplastar la disidencia. Por eso decía Claudio Magris que «el diablo es conservador». Porque ese sí que no cambia. psanchez@udc.es