DE SOL A SOL
12 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.ES una víctima más del fraguismo. Otro daño colateral de don Manuel. El fraguismo es una era histórica de Galicia. Una glaciación, para algunos. Una edad de oro, para unos. Beiras dijo que lo iba a quemar en seis meses y terminó él quemado, a fuego lento, comida del Vilas incluida, en 16 años. Quedará su imagen del zapato de Kruschev. Los exegetas de Beiras dicen que tiene los ojos del azul de la bandera gallega, que el Pai Miño pasa, crecido, por su mirada. Es tan rojo, de esquerdas, como elevado, un aristócrata con pazo. Toca el piano, recita en francés a Camus y a Sartre. Catedrático de Galicia, hasta las médulas de León, fue diputado único del nacionalismo duro y ese mismo nacionalismo que lo utilizó como cartel, la UPG de Paco Rodríguez, lo asesina ahora a la luz de los medios. Lo quieren retirado y callado en su koljov de Brión. Beiras nunca llevó bien lo de ese hijo postizo con nombre de anxo y ha terminado por decirle: Bruto, tú también, hijo mío. Asegura que le faltaron al respeto, pero el sentido común sugiere que, en este final de telenovela y con esas barbas, Beiras se asemeja al Quijote que lucha contra molinos que sólo él ve. Será por lo del cuarto centenario. Luce, a veces, pañuelo palestino. cesar.casal@lavoz.es