LOS CIUDADANOS no suscriben al 100% el catecismo de los partidos. Para el gran público, las diferencias entre PSOE y PP son mucho más tenues de lo que piensan sus políticos profesionales. Los dos grandes partidos se zahieren con rencor implacable, pero en realidad coinciden en lo esencial. Son dos formaciones españolistas, que empuñan la Constitución del 78, y que respetan el Estado del bienestar que armó González. El propio Aznar, hoy paradigma del cerrazón centralista, gobernó cuando le convino con PNV y CiU y completó las transferencias de Sanidad y Educación. Aznar, ahora ferviente neoliberal en sus saraos con los neocon de EE. UU., mantuvo intacto el modelo de pensiones, sanidad universal y seguro del paro (pura, y balsámica, socialdemocracia). Por su parte, el PSOE no ha retirado aún ni una cucharada del tonificante jarabe económico de Rato e intenta afianzar su personalidad con talantazos de leve calado: pirotecnia anticlerical, toque feminista, guiños a los homosexuales... Aznar llevó las tropas a Irak, cierto. Pero Zapatero las mantiene haciendo idénticas funciones coloniales en Afganistán, Haití y la ex Yugoslavia. Dadas sus similitudes, muchos ciudadanos oscilan entre el PP y el PSOE según el tirón de sus candidatos, o el clima de opinión de moda. El gran público no es hooligan , la política no lo desvela, y vota a golpe de sentido común. Mañana se cumple un año del 11-M. ¿Qué se sabe? Pues que un grupo de fanáticos islamistas puso unas bombas en unos trenes de cercanías de Madrid y murieron 192 personas. En cuestión de horas, se detuvo a radicales musulmanes que habían manipulado las mochilas explosivas. Después, se encontró en Morata de Tajuña el patio donde se fabricaron las bombas, con huellas de 20 personas (todos terroristas islámicos). El 3 de abril se suicidaron en Leganés siete enajenados que participaron en los atentados y su cabecilla (todos terroristas islámicos). El juez del caso ha detenido en un año a 76 personas (todos radicales islámicos, menos cuatro españoles que robaron el explosivo en Asturias). Un añadido: nadie de ETA o su entorno ha sido detenido por la tragedia del 11-M. ¿Qué concluye el PP ante tal balance? Pues que evidentemente ETA está en el ajo y que en el laboratorio de Rubalcaba se ha urdido una luciferina conspiración para ocultarlo. ¿Y qué está pensando el ciudadano normal? Pues que el PP no ha tenido fair play ante su traspiés electoral y que, contra toda evidencia, ha montado una novela para exculpar a Aznar y Acebes tras su torticera administración de la información en los días del 11-M. Y ahora, un humilde consejo literario: Mariano, para thrillers , mejor Le Carré.