Tablas de principios

| PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS |

OPINIÓN

EL BOE acaba de publicar el Código de Buen Gobierno de los altos cargos de la Administración. En él se dispone que ajustarán sus actuaciones a los siguientes principios éticos y de conducta: objetividad, integridad, neutralidad, responsabilidad, credibilidad, imparcialidad, confidencialidad, dedicación al servicio público, transparencia, ejemplaridad, austeridad, accesibilidad, eficacia, honradez y promoción del entorno cultural y medioambiental y de la igualdad entre hombres y mujeres. Si a estas alturas está usted esbozando una sonrisa, piense que estamos en plena moda de formular tablas de principios, a veces hinchadas de viento, otras veces de ingenuidad beatífica y, otras, de algo peor que se asemejaría a la pérdida o tomadura de pelo. En Italia la moda floreció tanto que un diputado llegó a proponer, sarcásticamente, introducir en la Constitución una fórmula como esta: «La República garantiza el horario de trenes».