09 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.
BRUMA de reconversión en Ferrolterra. Mañanas de frío y marea. De faena. Chaquetas que ya son un recuerdo. Astilleros, fragatas, mariscos, tapias militares que ahogan el horizonte... Son los mares de Ferrolterra. Uno y muchos. Todos y ninguno. Corrientes de nostalgia de lo que pudo ser y no fue. Oleajes crispados que llegan a Madrid para golpear puertas. Para que ahora sí pueda ser. Madrid. Siempre Madrid. La Corte que corta y recorta. ¿Hasta dónde? Hasta confundirlo todo en una foto.