Siempre se ponen de acuerdo

GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN

OPINIÓN

08 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

RECUERDO vagamente un poema del ruso Eugueni Evtuchenko en el que se hablaba de los poderosos y en un momento dado afirmaba el creador: «Ellos siempre se ponen de acuerdo». Lo tengo muy presente cuando me llega la noticia de que en la comisión del Carmelo emprenden el camino de convertirla en lo que devienen en estos tiempos todos los instrumentos parlamentarios de esta guisa, un relativo camelo. De momento, no se prevé que comparezcan Maragall y Pujol, y mucho me temo que si finalmente son convocados será garantizándoles de antemano la armadura protectora pertinente, como si se tratara de una aportación más a la celebración del aniversario del Quijote. Unos cientos de kilómetros más abajo del falso oasis catalán, la esperanza madrileña de la derecha dura da por hecho que Zapatero está moviendo los hilos para enfrentar al alcalde Gallardón y a Aguirre, la presidenta de la comunidad, para hacer daño al PP. A sospechas de ese tenor, que yo no digo que sean infundadas, es más fácil llegar cuando uno tiene el corazón dispuesto para hacer lo que denuncia. Pero en política no hay que descartar ningún acuerdo, después de que alguien ha sido capaz de alcanzarlo con Carod Rovira. Maragall, vapuleado por su impertinente comparación del caso propio con el de las mujeres maltratadas, apenas rozado por otra estupidez tanto o más grave, como situar las embestidas políticas de su derecha como remedo de la guerra civil, también ha llegado a un acuerdo, implícito o explícito, con el mismísimo Rodríguez Zapatero. El presidente del Gobierno ha conseguido que la Ejecutiva del PSOE expresara la confianza en Maragall, esa confianza que difícilmente pueden tener sus miembros. Pero ellos siempre se ponen de acuerdo, aunque no sea más que para evitar que caiga alguno de sus propias filas, por impresentable que sea su comportamiento, porque puede ser preludio de la caída propia. Y el Carmelo prácticamente olvidado, encerrado en su celofán parlamentario. Maragall gana por ahora.