¡VIVA LA la egalité y la fraternité !, pero yo primero, porque represento a una nación importante. Desde hace unos años, me gusta observar las «fotos de familia» después de las reuniones de la Comunidad Europea. Sí, fotos de familia, pero constaten dónde se ponen los que mandan en Europa, en primera fila y siempre en el centro. Hay otros signos de la preeminencia europea, como son que el Grupo de Contacto para resolver el conflicto de Kosovo incluye a Francia, Gran Bretaña y Alemania; y estos tres países, también en nombre de Europa, están negociando con Irán para que no fabrique armamento nuclear. Ahora ha surgido un conflicto lingüístico. Tuvo su origen en la decisión de que en las conferencias de prensa de la Comisión Europea sólo serán utilizadas el inglés, el francés y el alemán. De inmediato periodistas italianos y españoles protestaron. ¿Por qué, se preguntaban? La respuesta oficial fue que debido a la ampliación de quince a veinticinco miembros, las veinte lenguas oficiales reconocidas resultaba muy costoso traducirlas. En Italia se inició una campaña en defensa de su idioma. En España, la cuestión apenas tuvo repercusión. Después de una conferencia con periodistas italianos y españoles, Durâo Barroso prometió que reconsideraría el asunto. También la protesta llegó al Parlamento. La conclusión es que a Europa hay que ir a dar la batalla, porque nadie puede esperar de otros que le den nada a cambio de nada. Eso es lo que están haciendo los italianos, y nosotros detrás, teniendo allí a personajes tan importantes como Solana, Almunia y Borrell, y con una lengua que hablan cuatrocientos millones de seres en el mundo.