Tiempo de rupturas

GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN

OPINIÓN

ESTE PARECE por momentos, y en el ámbito de la política, un país de débil loza. Resurge Pujol y después de la escaramuza del 3 por ciento anuncia la ruptura?? profunda en Cataluña. Una de las asociaciones de víctimas del terrorismo rompe con Peces Barba, el Alto Comisionado. Y llega Rajoy el tranquilo y también asegura que ha quedado en nada la comisión de los dos grandes partidos para la reforma constitucional, estatutaria, de financiación autonómica y demás etcéteras. Hasta Manuel Marín apunta otra ruptura: el pacto no escrito de flexibilidad lingüística que permitía utilizar las llamadas lenguas cooficiales en el Congreso. No me extraña que haya tantos y tantos españoles que, al hablarles de política, miren hacia otro lado. No querrán que les hieran los restos astillados de la loza. El pacto nonnato PSOE-PP tiene más relación con el juego de las minorías con los socialistas que con la disculpa del bajo nivel de la representación del partido de Zapatero. Peliaguda cuestión cuando todo español sensato debe aceptar y defender que una de las notas de calidad de una democracia es el respeto a las minorías. El caso es que también los minoritarios lo saben y en ocasiones quieren hacer sometimiento de los otros eso que no es sino consideración debida. Una cosa es no masacrar a los que tienen menos votos, no aplicar el rodillo sino las razones, y otra bien distinta forzar la máquina para que las políticas concretas puedan favorecer a las minorías en detrimento incluso de las mayorías. Es probable que algunos dirigentes del PP no acepten en ningún caso un pacto con quien a su vez ha pactado con un partido en apariencia tan poco recomendable para los intereses de España como es ERC. Pero la clave se encuentra en qué estará dispuesto a ceder el PSOE a los Carodboys a cambio no del bien de España sino del bien propio, encauzado a través del poder político. Siempre será poco el respeto a las minorías, pero no hay que respetar menos los votos de la mayoría.