EL MINISTRO José Bono fue el lunes al Congreso. Para informar sobre sus conversaciones con Venezuela. El ministro José Bono, de paso, no dudó en cargarse de un plumazo un compromiso vital para Izar. Dos nuevas fragatas F-100 se fueron a pique con sus palabras. El ministro José Bono espetó: «Tenemos que encontrar carga de trabajo fuera». Y más de cinco millones de horas de ocupación para el naval ferrolano se hundieron con él. El ministro José Bono se metió en el fango de la contradicción. Su propio Gobierno garantizaba en diciembre por escrito que esas F-100 llevarían oxígeno a una ría dos veces reconvertida. El mismo Gobierno que juega al escondite para aclarar si los barcos de Chávez se harán en Galicia. ¿Mejor en Andalucía, ministro? ¿Igual que el Patiño ? ¿Mejor olvidar lo prometido? Quizá es lo fácil. Para usted. Claro.