LOS GOBIERNOS ganan siempre los referendos que convocan. Ocurre en todo el mundo. Las excepciones son tan pocas que sólo sirven para confirmar la regla general. Desde este punto de vista, el recuento de esta noche carece de interés. Pero muchos estarán pendientes de hasta dónde llegan la abstención, el no y el voto en blanco, para atribuirles un significado que nada tendrá que ver con la Constitución Europea. El sí aplastante con una participación que supere el 40 o el 45 por ciento supondrá un triunfo del gobierno. Un no perdedor, pero por encima del 15 por ciento, dará alas a los nacionalistas de izquierdas y a IU. Una participación inferior al 40 por ciento puede entenderse como un castigo al gobierno, a pesar de que se situaría en los estándares europeos. Pero el gobierno tendría fácil defensa si no baja del 35. El PP siempre puede decir que defendió el sí, en caso de triunfo claro, y siempre podrá atacar al gobierno si se desmadran la abstención y los noes que propugnan los aliados del PSOE. Total, que votamos hoy otra cosa y seguiremos desconociendo la Constitución Europea y sus consecuencias. Triste. Ya sólo me preocupa que el recuento se líe. Perderíamos todos. psanchez@udc.es