Letra pequeña

OPINIÓN

INTENTABA LEER la llamada Constitución europea y tuve que abandonar. Lo dejé a la altura del Artículo I-12, justo donde dice que «Los Estados miembros coordinarán sus políticas económicas y de empleo según las modalidades establecidas en la Parte III». No es que me pareciese bien ni mal, simplemente, la letra era tan pequeña que se me estaba cansando la vista. Los abogados siempre aconsejan leer la letra pequeña de los contratos, y tienen razón: es ahí donde está lo importante. De hecho, hay que desconfiar de cualquier texto que esté impreso por debajo del cuerpo 12. También los asteriscos son peligrosos, y los paréntesis, y las comas (por culpa de una, mal colocada en una resolución de la ONU, Israel está ocupando Cisjordania y Gaza). Nada hay, sin embargo, comparable al poder de la letra pequeña. El mundo moderno, en gran medida se ha hecho a través de la letra pequeña, y la llamada cultura occidental es ante todo la cultura de la letra pequeña, que fue la gran creación secreta del Renacimiento. Sin ella muchas leyes no se hubiesen aprobado y muchos contratos no se hubiesen firmado. La letra pequeña los ha hecho digeribles, los ha disimulado. No sólo para mal: es posible que sin esa letra pequeña tampoco las grandes ideas se hubiesen impuesto nunca. En esta Constitución europea están esas grandes ideas: la Igualdad, la Libertad... Aunque sea con la letra pequeña, y no sé si hasta con la boca pequeña, están. Quizá lo preocupante esté en lo que no está y sí está. Y es que me he encontrado con que la tercera parte de la Constitución, esa a la que se me remitía en la primera para conocer «las políticas económicas y de empleo», no aparece en el ejemplar que me ha llegado, y que supongo que es el mismo que les ha llegado a centenares de miles de personas. No es casual. Suele decirte que segundas partes nunca fueron buenas, pero en el caso de la Constitución europea, por lo visto, la sospecha recae más bien en la tercera, que es la que recorta y delimita las dos primeras. He buscado en Internet esa tercera parte que falta y después de encontrarla comprendo por qué no aparece. No digo que esté mal ni bien, pero digamos que aquí la letra no suena tan bien como la música. Es la letra pequeña de la letra pequeña. Tan pequeña que, directamente, han decidido no ponerla siquiera, por si acaso.