11 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.
PERMITEN que un petrolero tiña de negro la costa y afirman que las playas lucen esplendorosas. Venden un plan de supuesta compensación y regatean plazos y presupuestos. Limitan la producción de los astilleros y envían al paro a cientos de trabajadores alegando falta de demanda. Y ahora pretenden negar también las ciberautopistas por supuesta falta de demanda. Si el gallego no fuese un pueblo sensato y tranquilo se creería víctima de una conspiración y montaría en cólera. Pero como ya no es el pueblo que emigra en vez de protestar, tendrán que seguir escuchando la voz serena de sus ciudadanos, exigiendo a sus representantes la misma sensatez y coherencia.