ME PROPONGO hacer una inmersión en Galicia. Bebo hasta la última gota esa parte de la sociedad civil de Galicia que son las páginas de este periódico. Me preocupa el medio millón de mayores para los que el Sergas tiene una docena de geriatras; y que Galicia comparta con Extremadura y Andalucía el liderazgo del desempleo en España; y que caigan las ventas gallegas en Estados Unidos y Canadá un 16 por 100 porque tenemos un euro fuerte, pero que apenas da para pagar un café en el mismo sitio donde hace tres años nos sobraba algo de los veinte duros. Resulta que a los gallegos les sale más barato volar a Alemania que a Madrid, y supongo que en sentido contrario ocurre lo mismo, con lo que ésa podría ser la clave de la poca atención que Madrid presta a Galicia, que reivindica desde las 18 ciudades del Eixo Atlántico la alta velocidad ferroviaria, harto ya este pedazo de España de la velocidad de carreta que imprime Madrid a su desarrollo. El socialismo coruñés se desmarca del manifiesto «de las dieciocho», por la fe -deduzco de las declaraciones de Marcos Míguez- que tiene en el Gobierno de Madrid, primer mensaje electoral para las autonómicas que vienen. O lo que es lo mismo: el PSOE gallego centrará su campaña electoral en que Madrid llevará a Galicia los puertos, aeropuertos y alta velocidad que reclaman los gallegos. Recurramos a un clásico como Tierno Galván, que decía que las promesas electorales son las falsillas sobre las que se escribe luego la acción del gobierno. Por cierto, Iberia reacciona a la irrupción de «vuelos baratos» a Madrid no con abaratar los suyos sino con dar el portazo a los gallegos. Por si faltara algo, nos dice Domingos Sampedro desde Bruselas que Galicia supera por primera vez en riqueza a cinco estados de Alemania y que el sur de Italia y la mitad de Portugal (¿y la otra mitad?) también registran rentas más bajas que la gallega. Son estadísticas, pero la convergencia amenaza con retirarnos fondos europeos que han hecho posibles muchas cosas. Llegado a este punto, acudo al encuentro de Carlos Agulló en El Chaflán en el que reproducía un clásico de La Codorniz , en el que a la pregunta de «¿cómo está su mujer?» se responde con un «¿comparada con quién?». ¿Con quién nos comparamos entonces: con Extremadura o con Cantabria? Porque depende¿ ¿eh?