Pacto entre alcaldes

| ALFREDO VARA |

OPINIÓN

LO QUE NO había sido posible entre siete, lo fue entre 18. Los alcaldes gallegos y del norte de Portugal se pusieron de acuerdo para exigir trenes del siglo XXI a los gobiernos de Lisboa y de Madrid. Un gesto simbólico, pero que puede ser importante si los afines a los gobiernos presionan a sus correligionarios hacia el cumplimiento de plazos y presupuestos y los de la oposición resisten las tentaciones de usar el pacto como arma arrojadiza a la primera de cambio. De paso, pueden ayudar a consolidar un eje atlántico por ahora más virtual que real.