Contagio democrático

| YASHMINA SHAWKI |

OPINIÓN

GRACIAS a los actuales medios de comunicación observamos en directo, pese a la distancia, al lento pero irreversible contagio democrático que se está produciendo en todo el mundo. Un contagio que se traduce en procesos electorales que marcarán, esperemos que para mejor, el cambio de la historia de países castigados y convulsos como Irak, Palestina y Ucrania. Su trascendencia para el equilibrio mundial descansa en el hecho incontestable de que, incluso sin tradición democrática, el voto popular puede vencer a la fuerza. El país que antes determinará su futuro y su transición hacia una democracia plena será Ucrania. Esta república juega un papel vital en el proceso de cambio que las diferentes naciones surgidas tras la desmembración de la U.R.S.S. están desarrollando. Siendo uno de los Estados con vocación más europeísta de la órbita soviética es, además, un almacén de recursos naturales con grandes posibilidades económicas. El afán del pequeño zar de Moscú por controlarlos se ha manifestado en el apoyo sin reservas que le ha venido dando al actual presidente de Ucrania, su aliado Yanukovich, quien no ha dudado en utilizar todo tipo de medios para evitar el traspaso de poder. El escandaloso fraude electoral que echó a la calle, en un levantamiento popular sin precedentes, a todos aquéllos que defendían el cambio que representa Yushenko sólo ha podido ser apaciguado con la repetición de la última vuelta electoral. Ante la previsible victoria de Yushenko, sus rivales no han dudado en utilizar el más execrable de los recursos para eliminar al oponente político: el envenenamiento con dioxinas al más puro estilo de la KGB. Afortunadamente, a veces, el destino da la razón a aquéllos que la tienen. Los que pretendían acabar con el candidato más popular serán, paradójicamente, quienes le den, de forma mayoritaria, el mando de su país. Yushenko se erige así en la esperanza democrática de los Urales. Confiemos en que el efecto contagio sea duradero y no se trate de un sarpullido pasajero.