La insoportable levedad de ZP

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

DURANTE la historia interminable de ZP en la comisión del 11-M parecía que la verdad, como el reino de fantasía del niño, no tenía quién la pensara y así iba desapareciendo de la vida española. De la oficial y de la real. Hubo momentos con ZP y el coro de mohatreros de PNV y ERC aplaudiéndose mutuamente, adornándose de unas virtudes democráticas que nunca tuvieron unos partidos de sólida tradición golpista o antiliberal como los que jaleaban al presidente del Gobierno que, lejos de una presunta objetividad institucional, actuaba como hombre de partido, más bien recordaba la famosa teoría del kistch de Kundera. Estos mohatreros diciendo lo buenos que son, lo malvados que son los del PP y emocionándose con lo bueno que son ellos y por ser tan buenos incluso llegan hasta emocionarse por su propia emoción. El crispado y crispante ZP quizás no se lleva bien con el pensamiento estructurado , invento maligno de los escolásticos, gente que forma parte del universo tenebroso de su vice , de ahí lo repetitivo y farragoso de sus respuestas. Tras tantas horas queda en limpio: que ya no haría falta sentencia judicial alguna sobre el caso porque entre su camarada Telesforo y él la pueden redactar. Como decía otro no muy ilustre antecesor en el cargo: «Ni hay pruebas, ni las habrá». Que los islamistas son todos los malos. Que no hay trama asturiana. Que los del PP son de derechas, ergo mienten como bellacos, por lo que es comprensible el asalto a sus sedes. Que esto de la comisión hay que cerrarlo cuanto antes (no sea que se vaya a descubrir algo). Que hay que dar cabida en un nuevo pacto antiterrorista a los buenos demócratas como los de Estella o Perpiñán desplazando al maligno PP. En resumen, nada que permita cambiar la conclusión provisional expuesta y compartida por Bush y Putin: el ascenso de ZP al poder ha resultado ser la mayor victoria política del terrorismo internacional del 2004. ¿Cosas del azar?