NO SE SABE muy bien cómo, pero hay frases que nunca se habían oído y, de pronto, se encuentran machaconamente repetidas. Nicho de negocio la oí por primera vez en la radio. Después la leí en La Voz, en una entrevista al director de la división de Grandes Cuentas de Telefónica Móviles. El título de su cargo suena bien, sobre todo a un profesor que está acostumbrado a manejar cuentas raquíticas y todavía tiene algo de lío con el móvil. Dice: «Las empresas nos compran nuevas aplicaciones, como la UMTS -móviles de tercera generación- por dos razones: ... y segundo, porque la tecnología les permite abrir nuevos nichos de negocio». En el Diccionario de la Real Academia, en cualquiera de las dos acepciones, nicho se refiere a concavidad para colocar una estatua, un jarrón o un cadáver. Ahora aparece un nuevo significado: concavidad que sirve para ganar dinero (nicho de negocio). De todos modos, no conviene confundir nicho de negocio con el negocio de nichos, que en algunos cementerios alcanzan precios de primera línea de playa.