Ciudad Juárez

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

CIUDAD Juárez es la vergüenza nuestra de cada día. Cientos de mujeres jóvenes asesinadas porque sí. Ellas trabajaban para ganarse el pan y fueron violadas y aplastadas en la frontera del infierno, entre Estados Unidos y México. Dice la Nobel de literatura, Elfriede Jelinek, que son asesinadas y tiradas «como basura, como suciedad». Los crímenes de Ciudad Juárez son un síntoma, un síntoma más del inmundo en el que vivimos. Esa violencia que espera agazapada en un descampado, ruleta ciega. Son crímenes sin resolver, sin culpables. Los culpables somos todos por mirar hacia otro lado. La violencia de la sociedad parece que no va con nosotros hasta que nos salpica. El escritor chileno Roberto Bolaño dedica también páginas y páginas en su último libro a las mujeres de Ciudad Juárez. Lo hace como una oración compulsiva, una pancarta de tristeza. En España hay jóvenes que luchan por salir adelante y que no saben que nadan en una piscina vacía. Aún se subraya el sexo del maltrato en esta sociedad machista. Cuántos hay que todavía sospechan de las violaciones. ¿Sabe Dios cómo iba vestida?, escupen. Demasiadas veces la acosada se convierte en la acusada. La ignorancia es siempre el peor enemigo. cesar.casal@lavoz.es