LA OCDE ha llamado la atención sobre lo que es un secreto a voces: la mala preparación, impropia de un país avanzado, de muchos de nuestros estudiantes. Herencia de la reforma educativa del PSOE, hecho que constituye una de las más importantes amenazas para el futuro del pueblo español, pero con el que al parecer están tan a gusto los socialistas y sus aliados nacionalistas al boicotear los intentos de mejorar la calidad en la enseñanza. Seguramente falta criterio y educación de la voluntad. Pero no acaba aquí la cosa. Para no desentonar con este deterioro y mediocridad, a juzgar por lo que puede apreciarse día tras día, también disfrutamos de uno de los presidentes de Gobierno más acobardados y peor preparados de Occidente. Personaje que no se atreve o que no sabe distinguir entre nación, comunidad, región, nacionalidad, soberanía, autonomía o derecho constitucional. Y ha sido el Gobierno amigo de Francia quien le ha tenido que enseñar en una suerte de campaña de educación de adultos, el abecedario, el catón de la política, negándose a establecer relaciones bilaterales de igual a igual entre los ministros de la República y los jefes regionales o locales compañeros de Zapatero en esta especie de cumbre asamblearia que ha preparado en Zaragoza. La doctrina oficial francesa, como corresponde a una sólida tradición republicana, es que las cumbres entre España y Francia son negocios entre Estados soberanos donde no tienen cabida la negociación o debate con autoridades locales o regionales. Por tanto, ZP es libre de dejarse acompañar por quien quiera en su casa, pero Francia se reserva el derecho de admisión a la cumbre bilateral y no desea invitar a nadie que no forme parte del Gobierno a las futuras que puedan celebrarse en su territorio. Por una vez hay que alabar a Ibarretxe por negarse a hacer de comparsa.