Sólo perdió Mariano

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

SI UNO FUERA un señor de derechas, amante del autoritarismo y la disciplina, admiraría a quien rigió durante ocho años los destinos de este país. Si fuera de derechas de toda la vida, de la derecha de siempre, abogaría por el regreso del anterior . Porque, tras la sesión del lunes ante la comisión de investigación del 11-M, ha quedado claro que la derecha sólo tiene un líder. El mismo que una mañana aterrizó en Georgetown para impartir su sabiduría, cansado de no poderlo hacer aquí. Andamos ahora a vueltas con quién ganó, quién perdió, quién pudo ganar y quién mereció perder el debate del lunes. Pero lo único claro es que el gran perdedor ha sido el que no estaba allí. Mariano Rajoy. El mismo que no reparó en calificar de «brillante» la intervención de su antecesor. El único perdedor fue Mariano porque la imagen que queda de la sesión es la de un compareciente pletórico y triunfador, rodeado de sus incondicionales, también exultantes, que siguen llamándole presidente. Una parte importante de la clientela electoral del PP ha recuperado vitalidad e ilusión tras la sesión parlamentaria del lunes. Porque la derecha española, como la de cualquier otro lugar, lo que quiere es lo que le ofrecieron ese día: contundencia, dureza expresiva, desplantes y menosprecio a los oponentes. Una exhibición en toda regla. Ese es el programa básico que defiende la derecha tradicional. La misma que se apresura a rechazar los mensajes descafeinados y los líderes tibios y desa-pasionados. Lo que la derecha quiere es firmeza, aunque venga acompañada por la zafiedad. Por eso, si uno fuera un señor de derechas, de los de toda la vida, diría que en la comparecencia del 11-M no perdió ni Puig, ni Jané, ni Llamazares, ni Olavarría. Diría que perdió Mariano. Porque ese día volvimos a rescatar al líder carismático.