Conspiraciones

OPINIÓN

CREO QUE existieron varias conspiraciones en torno al 11-M que son seguras ya. Una fue antes del 11-M: un grupo numeroso de personas, con ramificaciones internacionales, estaba conjurado para lograr un propósito. Era la policía, los servicios secretos españoles y del resto del mundo. El objeto de su conspiración era lograr que no se produjese el atentado. Desgraciadamente, les salió mal. Después del atentado, ha habido otra conjura: la de un grupo de políticos y periodistas que han querido utilizar aquella desgracia para provocar un cambio de gobierno. Ese gobierno que querrían cambiar es el actual. Es una conjura que consiste en hablar de una conjura y, en líneas generales, no tiene visos de éxito, pero consigue darle qué pensar a mucha gente, consigue sembrar algunas de las variedades de la sospecha que nunca se sabe si fructificarán algún día. Esas dos conjuras están demostradas y documentadas, y se sabe que existen precisamente porque todos lo sabemos, que es lo lógico en una conjura. Es un axioma que, en todo lo que participan más de dos personas, es imposible el secreto. Y sin embargo basta con pronunciar la frase «aquí hay muchas más cosas de las que nos cuentan» para que muchos asientan gravemente. En parte es la desconfianza natural hacia los gobernantes (el Gobierno actual no puede quejarse de ella, le ayudó a derribar al anterior), pero en parte es algo que también está en la naturaleza humana: la tendencia a creer que todo en este mundo debe ser deliberado, que todo forma parte de un designio secreto. Nada puede ocurrir porque sí. Debe ser Dios, o el Destino (o la Dialéctica histórica, en la formulación de esa antigua religión del siglo XX, el marxismo). Si ha ocurrido una desgracia muy grande, algo muy grande debe estar detrás de ella. Cuando la verdad es, precisamente, que casi todo ocurre porque sí. Los científicos lo estudian y le llaman a esto «el caos», sobre el que han hecho una teoría. En un sistema complejo en el que intervienen muchos factores incontrolables, por fuerza ha de ocurrir lo inesperado en algún momento. En nuestro mundo de ideas contradictorias, de deseos encontrados y violencias de todo tipo, antes o después han de ocurrir tragedias como la de Madrid. Un grupo de delincuentes se reúnen, uno de ellos ha ideado una masacre. La llevan a cabo. No hay nada más ni hace falta, en realidad, nada más. El mal es, en general, algo muy simple.