LA ONG CATÓLICA Cáritas celebró el pasado domingo el Día de los Sin Techo , con la intención de poner de manifiesto la precariedad en la que viven 30.000 personas en nuestro país, que duermen en la calle, en edificios que no reúnen las mínimas condiciones de habitabilidad o en centros de acogida. Cáritas recuerda que todos somos corresponsables de la situación de estas personas. Así, esta ONG propone crear una red interautonómica de recursos, ampliar los equipos multiprofesionales para la atención social en la calle, diseñar programas integrales para prevenir y evitar la mendicidad y desarrollar programas especiales para las mujeres y jóvenes sin hogar. Ante esta jornada, el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, publicó una carta pastoral en la que insta a todos los cristianos a sensibilizarse ante la situación de tantas personas sin techo, a reivindicar sus derechos y asumir el compromiso de acciones que contribuyan a transformar la realidad que pesa dramáticamente sobre las personas que no tienen alojamiento digno y estable. En su escrito, Barrio se muestra tajante de manera especial: «A esta necesidad urgente hay que responder con el imperativo del ahora». Personalmente creo que son ya demasiadas jornadas y días de , cuya proliferación, lejos de conseguir el objetivo buscado, lo que están provocando es un cierto hastío informativo y favoreciendo la indiferencia y apatía de la opinión pública, amén de aumentar los gastos de imprenta y el consumo de papel¿ Por otra parte, las palabras se las lleva el viento y las más bellas teorías se pueden derrumbar contra el muro de nuestra incoherencia. Ya decía Pablo VI que el hombre actual escucha más a gusto a los testigos que a los maestros, o, si escucha a los maestros es porque son testigos. Por eso escandaliza que el cardenal emérito de Barcelona viva en un palacete en una de las zonas más elegantes y caras de Barcelona, con personal de servicio y un Audi 6. Por eso, me gustaría que Barrio pusiera manos a la obra él mismo; sólo dos ejemplos: ahí están las cinco viviendas vacías desde hace años de la coruñesa parroquia de San Pedro de Mezonzo o la antigua casa sacerdotal en la santiaguesa rúa do Preguntorio.