DICE Borges que dice Meyrink que «nada podemos hacer que no sea mágico». Dice Bolaño que la vida es oferta y demanda. Pero añade que la tercera pata de la mesa para que no se nos desplome todo es la magia. La vida es oferta y demanda y magia. Voy pensando en cómo puedo hacer un truco de manos con mi trabajo, con mi matrimonio, con los lunes, con el triste noviembre, con la lluvia, con mi abuela que, de vez en cuando, pierde el sentido y se cae, y mi hija interrumpe la secuencia fatal con una pregunta desde sus cuatro mágicos años: -Papá, ¿puedo ser tu novia como mamá? Si no quieres, me voy de novia del tío Juan. Hasta ir a la compra puede ser mágico con una niña de cuatro años. Mágico cuando rompe sin querer el bote de cristal del tomate rojo sobre el vestido verde, mágico cuando dice «mira cómo se cae esta montaña» y tira la pila de cedés de promoción. Escribo estas notas de mi tratado sobre magia, mientras veo en la tele un debate, por supuesto sin volumen. Son tan graciosos con sus gestos y sus caras de importancia sin voz. Uno lleva una cazadora con corbata. Tiene que ser norteamericano. Sólo ellos son tan horteras de ponerse una cazadora con corbata. cesar.casal@lavoz.es