El voto americano

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

30 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

¿QUIÉN resultará elegido el próximo martes? Es evidente que el match Bush-Kerry está muy equilibrado. El ganador puede vencer a los puntos, a no ser que en el último momento se produzca un suceso que impacte a la opinión pública norteamericana. Un gran atentado o la captura de Bin Laden podrían desestabilizar las elecciones. Todo ello actuando siempre en contra o a favor de Bush, que es quien ocupa la Casa Blanca. Por eso Kerry ha utilizado su única palanca, al presentar al anterior inquilino de la mansión presidencial, Bill Clinton. El ex presidente Clinton ha aportado su peso popular y simpatía -que la tiene, a pesar del caso Levinski- para recordar a los electores que durante su gobierno demócrata los dos asuntos que preocupan más a los norteamericanos, la paz y el trabajo, estaban mucho mejor que con Bush. Clinton promovió la paz en los Balcanes y en Palestina, y también aumentó el nivel de empleo por una mejora de la economía. Su presencia ha sido un golpe de efecto demócrata de fuerte impacto. Por otra parte, el presidente Bush tiene también sus recursos de efecto electoral. Largó el mensaje de que debe continuar «para que Estados Unidos no vuelva a ser atacado en su territorio». Si le votan podría terminar la campaña militar para democratizar y estabilizar Oriente Medio. También podría reordenar la economía del petróleo, ahora fuera de control. Finalmente, acometería las reformas para mejorar la vida de los norteamericanos. Pero en esta democrática confrontación hay un hecho sociológico comprobado: se detecta una tendencia de mayor rechazo hacia la figura de Bush que a la de Kerry. No obstante, la victoria electoral está bailando. El resultado puede caer de un lado o del otro, pero seguro que el voto americano va a marcar el futuro de nuestra paz y de nuestra economía.