28 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.
LA POLÍTICA puede ser noble, pero los que la ejercen se han ganado a pulso que la veamos como una actividad rastrera. El PP estuvo ayer a punto de desaprovechar la ocasión de colocarse a la altura institucional que le corresponde al primer partido de la oposición. ¿Acaso no es un hito en nuestra historia democrática que, por fin, se sienten juntos todos los presidentes de las autonomías? Y más porque estaba incluso quien no les gusta que esté; o sea, Ibarretxe. ¿Y quien les ha evitado la vergüenza? Fraga, que hace más de una década inseminó la idea de la Conferencia de Presidentes que ahora prohijó Zapatero. Era hora.