HAY ALGO sorprendente en la naturalidad unánime con la que todos los medios de comunicación han acogido la retirada de Alberto Ruiz Gallardón en la batalla de Madrid y sus consiguientes declaraciones dándose por vencido ante las fuerzas que respaldan la candidatura de Esperanza Aguirre para presidir el PP de Madrid. Es un resultado demasiado simple y demasiado rápido para que se corresponda con las habilidades de un veterano político como es ya el alcalde de Madrid. Por ello prefiero, personalmente, otra interpretación que se me figura más probable y más creíble. Ruiz Gallardón no tenía muchas posibilidades de salirse con la suya en este envite, es cierto, pero podía haberlo llevado hasta el extremo de poner a Rajoy ante la disyuntiva de decidir o al menos contemplar el proceso de su derrota. Y aquí era donde la jugada de Gallardón ofrecía sus mejores ventajas. Los populares, con Mariano Rajoy al frente, se verían en el brete poco deseable de dejar sin amparo a un candidato del PP que ha obtenido tres victorias por mayoría absoluta en Madrid, dos en la Comunidad y la última en el Ayuntamiento de la capital de España. Propiciar su derrota no podría presentarse, a la postre, como una victoria. En ningún caso. Pero Gallardón se retiró sin dar la batalla y se declaró vencido tras saber que su proyecto estaba «en minoría casi absoluta» en la dirección de su partido. Le ahorró así al PP y al propio Rajoy todo el engorroso proceso de derrotarlo de verdad. La pregunta ahora es: ¿Ha perdido por goleada el regidor madrileño o ha salvado tantos muebles que en verdad va a quedar muy confortablemente instalado en el PP, mientras espera que el futuro le depare la oportunidad con la que sueña? He leído tantos comentarios sobre su supuesto error al intentar disputarle la presidencia a Esperanza Aguirre que me han asaltado toda clase de sospechas. ¿Es Gallardón tan ingenuo como pretenden presentarlo ahora? ¿O la realidad es que la vuelta del PP al Gobierno de España es tan difícil como cree el alcalde de Madrid? Sería dramático para el PP que el ahora vencido lo fuese precisamente por defender las ideas que mejor pueden llevar a este partido a la victoria.