El golpe

| ALFREDO VARA |

OPINIÓN

- BUENAS, vengo a dar un golpe de estado. - No me amenace. ¿Qué puedo ofrecerle? - Exijo la cabeza de los que me caen mal y poder decidir en todo lo que me afecte, pero usted puede continuar. - Le prohibo que me hable así. Le invito a cenar. - Acepto si me acompaña mi socio, un antiguo empleado suyo despedido. - No intente presionarme o tomaré medidas. Le invito también. - Está bien. Pero si no acepta mis exigencias, rompo la baraja. O quizá no. - Lo que está claro es que daremos un nuevo ejemplo de democracia.