«Fraga, ¿lo único importante?»

ALFONSO DE LA VEGA

OPINIÓN

QUIZÁS PODÍA haber titulado esta garita como el famoso artículo de don Rafael Calvo Serer, Retirarse a tiempo , que costó la voladura del diario Madrid , edificio incluido. Pero cuando hace unos días se confirmó la noticia de la candidatura de don Manuel Fraga a la Presidencia de la Xunta de Galicia, ya insinuada en enero, pensé: parece raro que tan ilustre personaje carezca de un solo amigo verdadero que presentándole un espejo le pregunte: ¿pero tú¿ dónde vas, Manoliño? Mas la renovación de su candidatura con el pretexto manido de arreglar su sucesión desde el poder, con el falso dilema o yo o el caos , ya ni siquiera es una coartada que pueda sostenerse tras la rebelión de la taifa orensana. Hace unos meses, en plena crisis del Prestige, Fraga pidió angustiadamente ayuda al entonces Gobierno amigo, a fin de poder salvar la cara y retirarse dignamente. Así vino el Plan Galicia hoy hundido por la ministra de la m¿ Pero, recuperado el aliento, nuestro hombre a lo suyo. Sin contar que su actitud perjudicaría la credibilidad de su partido como institución democrática al servicio de la sociedad. Y que también pondría en una situación difícil a Rajoy, ligando inoportunamente su propia supervivencia a la continuidad de un pasado sin futuro. Pero al fin como dice Cervantes el hombre sigue su naturaleza, y desgraciadamente para la idea de una sociedad gallega liberal y abierta y para los intereses del centro derecha, Fraga tras tres lustros al timón va a terminar dejando otro barco hundido. Como diría José Manuel Romay, una de las esperanzas liberales sacrificadas, más vale perder ahora el poder que perder luego la dignidad y además el poder. La maña de mandar a otra de las promesas de renovación, Alberto Núñez Feijoo, a Ourense, como una especie de Daniel al foso de los leones ¿filtrada quizás por Varela para hacer su misión más difícil todavía?, parece confirmar que la cosa no se tapa ya ni con la gabardina de Cuiña.