JOSEP Lluís Carod Rovira, filólogo de guardia, ha dicho campanudamente que hablar del valenciano es como hablar del andaluz o el riojano. La frase no tiene desperdicio y no puede haber en ella más meteduras de pata concentradas. Primero, porque equipara al valenciano, una lengua que si un hispanohablante no conoce, no siempre se entiende, con otra, el español que, perdóneme señor Carod, se entiende por todos los hispanohablantes: en el caso de los españoles que tienen la fortuna de vivir, beber y comer en La Rioja; y que se entiende también en el caso, no sé, de los españoles que gozan del privilegio de vivir en Cádiz. Se ha metido Carod en un laberinto lingüístico y político y todo porque a él y a su partido le irrita que lo que reclama para el catalán en el resto de Europa -ser considerado lengua oficial- puede ser atribuido al valenciano, lengua menor para este filólogo, reserva espiritual de Occidente. Soy de los que piensan que el denominado valenciano es catalán o si se me apura, una variante dialectal del catalán. Es posible que se entiendan mejor un catalán del norte y un valenciano del sur que dos vascos que uno hable vascuence de Bermeo y otro batúa. Pero, en cualquier caso, la pataleta que han montado los de ERC y otros nacionalistas catalanes a cuenta de la consideración del valenciano como lengua oficial en Europa, retrata de forma patética los planteamientos predemocráticos que guían siempre a este partido. Su cabreo define su intolerancia, su espíritu sectario, insolidario y xenófobo. Dicen los de ERC que es fascistoide, nada menos, hablar del valenciano; dicen preferir que el catalán no sea lengua oficial en Europa antes de que esa misma denominación la reciba el valenciano, dicen que el valenciano es como el andaluz o el riojano y, en el éxtasis de la estupidez, prefiere un eurodiputado de ERC hablar -fatal, por cierto- en alemán, antes que usar el español. Vamos a ver: ¿se trata de tener privilegios y de que los otros no los tengan? ¿Se trata de dejar de desear algo en cuanto se lo dan a otro al que se considera inferior? ¿Se trata de estar permanentemente enfadado? De forma obsesiva, recurrente, los nacionalistas radicales catalanes han reclamado que el catalán sea oficial; una vez conseguido esto, no parece que sea motivo de declaración de la tercera guerra mundial el arremeter contra el hecho de que el valenciano lo sea también. Insisto en que creo que el valenciano es el catalán con otros acentos y alguna variante; de la misma forma que el español que hablan los argentinos es el español con otros acentos y otras palabras y un uso distinto de una misma palabra -por ejemplo, coger -; pero aunque esto sea así, ¿por qué montar tamaña escandalera? ¿por qué preferir quedarse tuerto para que el otro se quede ciego? El escándalo está en la línea de ERC, partido xenófobo, que utiliza español como sinónimo de insulto, que sostiene que Madrid es equivalente a malo y que se olvida de que el español es la lengua que le permitió a Carod entenderse con los de ETA cuando fue a hablar con ellos.