De aniversarios a conclusiones

OPINIÓN

NO ES FÁCIL olvidar. Muchas veces no podemos, otras no sabemos. ¿Es justo entonces hacer recordar a aquellos a quien tanto les duele, a aquellos a los que rememorar el ruido, el humo, el polvo, los golpes, la sangre, los miembros mutilados, la ausencia de los familiares, de los amigos, les rompe el corazón? Apenas han pasado unos días desde la conmemoración, si es que se puede utilizar un término así para unos acontecimientos tan luctuosos, del tercer aniversario de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos y el sexto mes de los del 11 de marzo en Madrid. En nuestra memoria las masacres, el horror, la impotencia, la rabia, la incomprensión; en nuestras retinas, retazos de dolor, de heridas, de sangre, de muerte¿ Pero, ¿qué hay en la memoria y en las retinas de aquellos que fueron heridos, de aquellos que perdieron seres queridos? ¿Es corrrecto hacer coberturas tan amplias de lo ocurrido y sus consecuencias? Sin duda, las situaciones extremas suelen sacar a la luz lo mejor y lo peor que hay dentro de cada uno. Estos atentados han unido a muchas personas que nunca hubieran cruzado una palabra de no haber ocurrido, han inclinado vocaciones y han generado fobias insalvables. Pero, ¿qué respuestas podemos sacar nosotros como sociedad? Los políticos, prestos a dar contestación a los miles de interrogantes que nuestras voces han manifestado, no han tenido mejor ocurrencia que organizar una Comisión de Investigación. Semanas de interrogatorios a decenas de personas, cientos de páginas impresas, miles de palabras emitidas por las ondas y seguimos como antes o incluso peor porque, en lugar de haberse aclarado muchas cuestiones ahora, simplemente se quiere pactar unas conclusiones¿ ¡Cómo si eso fuera posible! Una conclusión para hallar culpables, una conclusión para elaborar un programa de trabajo que evite la repetición de actos tan criminales, una conclusión para consolar a los familiares de los que murieron y a las víctimas supervivientes, una conclusión para cerrar un episodio que a todos nos duele, dar carpetazo y olvidar¿ Pena que existan los aniversarios y que, sobre ellos, no se pueda pactar una conclusión.