Una prórroga

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

A FALTA de un segundo y con una triple. Como en los mejores encuentros de baloncesto. Porque hubo emoción y suspense hasta el final. Los miembros de la Comisión de investigación del 11-M regresaron muy deportivos del veraneo y de ahí que hasta el último minuto no decidieran el resultado. Una prórroga para que se produzcan nuevas comparecencias, como solicitaban los grupos minoritarios que son, al fin y a la postre, a los que tenemos que estarles agradecidos. Porque cerrar la Comisión, tal y como estaba previsto hacer, con las incógnitas que todavía mantenemos, resultaba inaceptable. Los comisionados han de continuar trabajando para hallar una explicación a la monstruosidad ocurrida y, sobre todo, para tratar de encontrar salidas que eviten nuevos dramas. Los integrantes de la Comisión debaten ahora si el presidente que ya no lo es, debe de comparecer o no. Pese a que él fue el primero en querer hacerlo. Pero hay quien entiende que es más importante la declaración del portero de una finca que la de quien regía los destinos del país. Por ejemplo, lo cree, el socialista José Blanco que nos ha ilustrado convenientemente con que Aznar no tiene nada que aportar. Que es casi lo mismo que dijo Rajoy, que tampoco está muy interesado en continuar con la reflexión. Por eso, resulta cuando menos curioso que los dos partidos mayoritarios sean los más interesados en dar carpetazo a la Comisión. Aunque tienen sus razones. Para unos, que el asunto se olvide antes del congreso que tienen a la vuelta de la esquina. Para los otros, que pasen al olvido las circunstancias que rodearon el suceso que en buena medida les ayudó a llegar a donde llegaron. Y entre ambos intereses, los de los peatones indefensos. Que sólo buscamos que nos digan por qué pasó lo que pasó y qué van a hacer para que no vuelva a pasar.