Peines para calvos

| MANUEL-LUIS CASALDERREY |

OPINIÓN

06 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

ES UNA FRASE clásica, que hace referencia a la inutilidad de un objeto: «peines para calvos». El peine está destinado a peinar y se convierte en un trasto inútil para un calvo total. Los que no estamos totalmente calvos -«abuelo poco-pelo» , me llama mi nieto Javier-, seguimos necesitando un peine para poner en orden los cabellos. Algunos precisan además «gomina contra viento y marea», por que tratan de cubrir los calveros con látigos o con ensaimadas de cabello. Nunca he tenido nada que ocultar, ni me ha preocupado. Si piensas excesivamente en el problema, se calienta la cabeza y el cabello se cae más deprisa. Hace unos días, descubrí (porque estaba preparado para ello, diría Pasteur) el auténtico peine para calvos. Resulta que ordenaba mi rala cabellera con un viejo peine. A medida que lo pasaba por el cabello, comenzó a perder sus púas formado un reguero. ¡Qué fortaleza tiene mi poco pelo!, pensé. Lo he patentado. Creo que ese es el auténtico peine para calvos, ya que sirve para levantar su moral.