Irredentismo checheno

| PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS |

OPINIÓN

03 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EL SECUESTRO de Beslán semeja un crisol de crueldad de los terroristas chechenos, pero también un ejercicio asfixiante del poder por parte de la Rusia de Putin. De esta resultante algunas claves hay en la historia. Chechenia es un cáncer relativamente encapsulado en el Cáucaso. Ese inmenso conjunto montañoso que se alza entre el estrecho de Kerch y el mar Caspio nunca ha podido ser una región pacífica. Los zares, la URSS y ahora Rusia han ejercido siempre como Gargantúas voraces de su territorio y sus riquezas, que el orgulloso pueblo checheno ha defendido siempre tenazmente. Pero no es sólo el independentismo. Grozni y Bakú, en Osetia del Norte, a unos kilómetros del lugar del secuestro, son feraces zonas petrolíferas. Un cóctel letal que asegura más presión y violencia. De Grozni salieron, supuestamente hacia Bakú, las mujeres suicidas que el 24 de agosto causaron las tragedias aéreas de los Tupolev. Cuando las mujeres se hacen terroristas, la sociedad se resquebraja doblemente. Y en Chechenia se están inmolando por mil dólares, a veces para pagar unas deudas de familia. Mujeres y niños implicados cruelmente en una puerca lucha de poder y de codicia. Ojalá que la historia se rebele.