Convención republicana

| PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS |

OPINIÓN

01 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

ME HUBIERA gustado asistir a la Convención del Partido Republicano que se celebra estos días en el Madison Square Garden de Nueva York. La escenografía, los gestos y las palabras dibujan el país como un estereotipo. Los programadores de campaña hacen maravillas con los símbolos electorales: el sueño americano, el hombre hecho a sí mismo, el valiente soldado en Vietnam, las bondades de la guerra preventiva¿ se manejan en la proporción exacta que la ocasión precisa y envueltas en un clima estruendoso y colorista de victoria presentida. Todo ello es normal en la parafernalia electoral, aunque en esta Europa contra la que los republicanos americanos arremeten por «cobarde» y por «no haber aprendido las lecciones de la Historia», el espectáculo nos parezca a algunos un tanto simple y risible. Sobre todo cuando los organizadores incluyen en el acto a Arnold Swarzenegger, Terminator , para trasmitir -dicen- «una imagen de moderación».