Esperanzas

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

24 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

SEGÚN CORTÁZAR, escritor argentino, hay cronopios, famas y esperanzas. Refresco la memoria. Más o menos, una fama es una persona que sólo quiere medrar y medrar en la vida, alguien que tiene, en vez de corazón, una calculadora, Magdalena Álvarez, para entendernos. Un cronopio es un sujeto que le encuentra gusto a perder, a perderse. Alguien distinto, con encanto, capaz de sacrificar todo por una idea, Isaac Díaz Pardo. Los otros, los más numerosos, somos las esperanzas, gente normal que tenemos que trabajar, y bastante, casi todos los días. Aclarados los conceptos, sigo. Salgo a la calle y me encuentro a una fama. Me dice que lo importante en la vida es triturar al adversario y no cumplir las promesas. Me asusto, por si me salpica la sangre. Pasa un cronopio y me dice que la vida es una veleta, siempre suceden cosas mágicas. Me gusta, pero no me parece muy práctico alimentarme con flores por muy bonitas que sean (la hierba prefiero fumarla). Me cruzo a una esperanza y me aclara todo. Lo importante es trabajar, meu filliño, trabajar mucho que el invierno está cerca y es largo. No sabía que las esperanzas, esas hormigas, éramos todas de origen gallego. Hasta cuándo. cesar.casal@avoz.es