Desazón bioética

| JOSÉ RAMÓN AMOR PAN |

OPINIÓN

A LO MEJOR es por este tiempo de lluvias y grises, justo cuando necesitaba sol, pero lo cierto es que ando tristón y cabizbajo. También puede ser porque el verano está siendo generoso en noticias en el ámbito de la bioética y el tratamiento que se le está dando me desazona. Entiéndaseme bien, no es que me disgusten más o menos las decisiones que se han adoptado sino cómo se ha llegado a ellas. Para que una sociedad sea justa no bastan las leyes, pues éstas pueden eludirse, manipularse y tergiversarse con facilidad pasmosa; la única garantía es que las personas estén convencidas de que vale la pena hacerlo, y es aquí en donde estamos fallando estrepitosamente. Faltan convicciones morales profundas y líderes políticos que den la talla, y esto ocurre en todas las opciones políticas del país. El espectáculo que PP y PSOE han dado con ocasión de la presentación pública de la derivación de las dos primeras líneas de células madre embrionarias de España por el Instituto Valenciano de Infertilidad ha sido lamentable: el apoyo de las autoridades autonómicas (PP) y de Ana Pastor (exministra del ramo) contrasta con la reticencia del Ministerio de Sanidad (PSOE), justo lo contrario de lo ocurrido hace unos meses cuando Bernat Soria quería hacer lo mismo en Andalucía y Chaves (PSOE) lo apoyaba pero no así la ministra (PP). Es decir, «donde dije digo, digo Diego». ¿A quién le importa la bioética? Interesa sólo el acuerdo estratégico del ajedrez político, descalificar al contrario, contentar a la masa de votantes y así alcanzar/mantener el poder, aderezado con la arrogancia del que busca ser el primero en lograr algo¿ La bioética trata, por el contrario, de la búsqueda sincera de la verdad, del bien común, de aquello que garantiza el respeto y el bienestar de todos los ciudadanos, actuales y futuros. Los investigadores suelen declarar que sólo quieren hacer el bien, que tienen la conciencia tranquila; pero la historia enseña cuán falaz puede ser una declaración de este tipo y la realidad muestra que la investigación biomédica está cada vez más sometida a tensiones de amistades y enemigos, de prestigio, dinero y mercado, de política e ideología. Por eso, una vez más, apelo al examen sereno, documentado, interdisciplinar y objetivo de estos asuntos. Puede que sea un pardillo o un soñador, pero creo que las cosas se pueden hacer de otra manera para beneficio de todos.