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09 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.EDWARD F. Stanton, catedrático y director del Departamento de Estudios Hispánicos en la Universidad de Kentucky (EE.UU.), es uno de esos americanos cultos que han hecho a pie el Camino de Santiago y han dejado un testimonio inconcuso de ello: su libro Camino de las Estrellas que acaba de ver la luz en español, después de haber ilustrado durante una década a sus compatriotas anglohablantes. Stanton pertenece a la estirpe espiritual de Hemingway y de Kerouac y, como ellos, ha sabido echarse al camino para encontrarse a sí mismo en su encuentro con los demás. Quizá por ello su mirada se purifica y ennoblece desde el primer paso que da, en Saint Jean-pied-dePort, camino de Roncesvalles. Una mirada que es como un esponja que todo lo absorbe. Cuando llega a la meta no tiene dudas de que Santiago de Compostela «debe ser la última ciudad santa en Occidente». Las otras dos se han descartado: Jerusalén es un campo de batalla más que un santuario, y Roma, manchada por el poder, es vista como una «meretriz, una amante en el mejor de los casos». Compostela, «sagrada» desde el principio, permanece hoy como «ciudad más intacta» que las otras dos. Palabra de un peregrino estadounidense.