EL TEMA de Gibraltar, dado que estamos en tiempo de descanso, puede ser tratado en clave de ironía gallega, por otra parte tan parecida a la inglesa. Porque es evidente, hay una relación entre ellos y nosotros. Ellos celebran la invasión de Gibraltar de hace 300 años, con pompa y circunstancia de medio pelo; nosotros celebramos todos los veranos en Galicia dos hechos históricos, con los británicos, en tono festivo: el desembarco inglés de 1800 en la playa de Doniños y la batalla de Elviña en 1809. En ambos casos se conmemoran hechos históricos de distinto signo -en Doniños los ingleses nos atacaron, en A Coruña nos defendieron- pero hoy, doscientos años después, lo celebramos aquí confraternizando con franceses e ingleses que son agasajados y recibidos con simpatía popular. Ellos dicen: «People give nothing for nothing» (la gente no da nada por nada) y nosotros decimos: «Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita». Por eso, estoy convencido de que Gibraltar, por las buenas, no volverá a España. Hoy se podría presionar al Reino Unido haciendo que la Roca les costase más de lo que les cuesta. Para ellos Gibraltar es una de las últimas joyas de la corona -la otra es las Malvinas- del perdido imperio inglés. Pues si quieren imperio, que lo paguen. Pero ellos son así, conducen por la izquierda, miden en pulgadas y yardas, y beben cerveza caliente. Siempre llevando la contraria. Nosotros los invitamos a nuestras fiestas, en Ferrol y A Coruña. No en vano, los documentos de propiedad de las tierras en esta zona costera, dicen: «Limita al Norte con Inglaterra, la mar por medio». Así pues, ellos y nosotros, a pesar de todo seguimos con nuestro rollo , como se dice ahora. Mientras ellos conmemoran algo que deberían de ocultar, Botín está a punto de quitarles un banco (Abbey National) y además, nosotros tenemos a Beckham.